Publicado el 22/05/2025 por Administrador
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En un giro sin precedentes en la política económica argentina, el presidente Javier Milei y su equipo anunciaron hoy un nuevo régimen que permite a los ciudadanos utilizar dólares no declarados —conocidos popularmente como “los dólares del colchón”— sin necesidad de justificar su origen.
La medida, presentada por el ministro de Economía, Luis Caputo, busca dinamizar el consumo e incorporar al circuito formal una gigantesca masa de divisas estimada entre 250.000 y 400.000 millones de dólares, que hasta ahora permanecían fuera del sistema financiero. En lugar de lanzar un nuevo blanqueo, el Gobierno decidió avanzar con un esquema más audaz: basta con una simple declaración jurada para empezar a usar esos dólares para comprar inmuebles, vehículos y otros bienes.
“Los impuestos se siguen pagando en pesos, pero usted puede gastar esos dólares y nadie lo molesta”, afirmó el presidente Milei, resaltando la eliminación de controles que frenaban operaciones legítimas con divisas.
Entre las reformas clave, se eliminará el régimen CITI (Cruzamiento Informático de Transacciones Importantes), que obligaba a concesionarias de autos e inmobiliarias a reportar automáticamente sus operaciones a la AFIP. Con esta decisión, esos sectores podrán realizar transacciones en dólares sin burocracia ni intervención fiscal constante.
Además, se impulsarán cambios legislativos en normativas como la Ley Penal Cambiaria y la Ley de Procedimiento Tributario, adecuando el marco legal a este nuevo enfoque más liberal de la economía.
Luis Caputo remarcó que el objetivo no es premiar la evasión, sino dar un fuerte incentivo a quienes aún desconfían del sistema: “No es un blanqueo. Es una decisión política para construir una economía más libre y funcional”.
El anuncio fue recibido con entusiasmo por empresarios, desarrolladores inmobiliarios y comerciantes, que ven en esta flexibilización una oportunidad de recuperar dinamismo en un contexto recesivo. Por su parte, el mercado cambiario reaccionó con cautela, a la espera de los efectos concretos que tendrá la nueva norma en la demanda de divisas y la inflación.
El nuevo esquema ya entró en vigor y forma parte del ambicioso plan del Gobierno para estabilizar la economía sin recurrir a la emisión de pesos, fortalecer las reservas del Banco Central y generar confianza en el sistema financiero.